Salmo del 26 de octubre de 2026
R. Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Dichosa la persona que no sigue los consejos del mal ni se deja llevar por quienes se burlan de lo justo; encuentra su alegría en la enseñanza del Señor y medita en ella de día y de noche.
R. Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Es como un árbol plantado junto al agua: da fruto a su tiempo, conserva su verdor y prospera en lo que emprende.
R. Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
No ocurre así con quienes se alejan del bien: son como paja que dispersa el viento. El Señor cuida el camino de los justos, pero la senda de los malvados termina perdiéndose.
R. Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Paráfrasis original del salmo para la meditación.
Meditación del salmo
El salmo compara a quien confía en Dios con un árbol que tiene raíces firmes y da fruto. La oración, la escucha de la Palabra y las decisiones justas alimentan nuestras raíces espirituales. Pidamos que nuestra vida dé frutos de paz, paciencia y generosidad.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. Aleluya. (Cf. Juan 17, 17).
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.