Salmo del 24 de octubre de 2026
R. Vamos alegres a la casa del Señor.
Qué alegría sentí cuando me invitaron a ir a la casa del Señor. Ya estamos aquí, a las puertas de Jerusalén.
R. Vamos alegres a la casa del Señor.
Jerusalén es una ciudad construida con armonía, donde todo está unido. Allí suben las tribus del Señor, el pueblo que le pertenece.
R. Vamos alegres a la casa del Señor.
Allí se reúnen para alabar el nombre del Señor, según la tradición de Israel. Allí se encuentran los lugares desde donde se administra justicia al pueblo de David.
R. Vamos alegres a la casa del Señor.
Paráfrasis original del salmo para la meditación.
Meditación del salmo
La alegría de caminar hacia la casa del Señor nace del deseo de encontrarnos con Él y con nuestros hermanos. La fe no se vive únicamente en soledad: también se fortalece cuando oramos juntos, compartimos las dificultades y construimos una comunidad donde cada persona sea bienvenida.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. No deseo la muerte del pecador, dice el Señor, sino que cambie de conducta y viva. Aleluya. (Cf. Ezequiel 33, 11).
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.