Salmo del 17 de octubre de 2026
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra. Tu grandeza resplandece en los cielos y hasta los pequeños proclaman tu alabanza.
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Cuando contemplamos el cielo, la luna y las estrellas que formaste, nos preguntamos: ¿qué es el ser humano para que te acuerdes de él y lo cuides con tanto amor?
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Lo coronaste de gloria y dignidad, y le confiaste el cuidado de las obras de tus manos; todo lo pusiste bajo sus pies.
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Paráfrasis original del salmo para la meditación personal.
Meditación del salmo
Ante la inmensidad de la creación, descubrimos que Dios no se olvida de nosotros. Nos ha dado dignidad y una responsabilidad: cuidar la vida y tratar con respeto a los demás. La gratitud se vuelve auténtica cuando se transforma en servicio.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. El Espíritu de la verdad dará testimonio de Cristo y nos ayudará a ser sus testigos. Aleluya.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.