Lecturas del 23 de agosto de 2026
Primera lectura: Isaías 22, 19-23
19. Y arrojarte he de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.
20. Y será que, en aquel día, llamaré á mi siervo Eliacim, hijo de Hilcías;
21. Y vestirélo de tus vestiduras, y le fortaleceré con tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalem, y á la casa de Judá.
22. Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
23. E hincarélo como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra á la casa de su padre.
Palabra de Dios.
Segunda lectura: Romanos 11, 33-36
33. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!
34. Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿ó quién fué su consejero?
35. ¿O quién le dió á él primero, para que le sea pagado?
36. Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, edición de dominio público. La numeración del salmo difiere entre tradiciones.
Reflexión de la lectura
Isaías presenta una autoridad confiada como una llave: sirve para abrir, ordenar y dar seguridad. San Pablo, al contemplar la sabiduría de Dios, reconoce que no todo está bajo nuestro control ni puede ser comprendido por completo.
La autoridad y la humildad necesitan caminar juntas. Quien recibe una responsabilidad no es dueño absoluto, sino servidor de una tarea que lo supera.