Lecturas martes 1 septiembre 2026
Primera lectura: 1 Corintios 2, 10-16
10. Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
11. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12. Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;
13. Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual.
14. Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.
15. Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas él no es juzgado de nadie.
16. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
Palabra de Dios.
Respuesta: El Señor es justo y bondadoso.
8. Clemente y misericordioso es Señor, lento para la ira, y grande en misericordia.
9. Bueno es Señor para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras.
10. Alábente, oh Señor, todas tus obras; y tus santos te bendigan.
11. La gloria de tu reino digan, y hablen de tu fortaleza;
12. Para notificar á los hijos de los hombres sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino.
13. Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación.
14. Sostiene Señor á todos los que caen, y levanta á todos los oprimidos.
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, edición de dominio público. El salmo figura como 144 en la numeración litúrgica católica y 145 en la RV1909.
31. Y descendió á Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados.
32. Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.
33. Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,
34. Diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
35. Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.
36. Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?
37. Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.
Palabra del Señor.
Reflexión de la lectura
San Pablo recuerda que comprender las cosas de Dios no depende únicamente de inteligencia o estudio. Necesitamos también la luz del Espíritu.
La frase “tenemos la mente de Cristo” es una llamada exigente: aprender a mirar personas, problemas y decisiones con criterios más cercanos a los de Jesús.
Reflexión del salmo
El salmo presenta a Dios como paciente, misericordioso y cercano al que cae. Su poder se muestra también sosteniendo y levantando.
Podemos imitar esa bondad en la manera en que tratamos hoy a alguien que se ha equivocado o está pasando por un momento difícil.
Reflexión del Evangelio
La autoridad de Jesús no es ruido ni exhibición. Su palabra libera y devuelve integridad.
Podemos preguntarnos si nuestra manera de ejercer influencia —en casa, en el trabajo o en comunidad— también ayuda a otros a crecer en libertad y dignidad.