Lecturas miércoles 2 septiembre 2026
Primera lectura: 1 Corintios 3, 1-9
1. De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espirituales, sino como á carnales, como á niños en Cristo.
2. Os dí á beber leche, y no vianda: porque aun no podíais, ni aun podéis ahora;
3. Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
4. Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales?
5. ¿Qué pues es Pablo? ¿y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que á cada uno ha concedido el Señor.
6. Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento.
7. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.
8. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor.
9. Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.
Palabra de Dios.
Respuesta: Dichoso el pueblo escogido por Dios.
12. Bienaventurada la gente de que Señor es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí.
13. Desde los cielos miró Señor; vió á todos los hijos de los hombres.
14. Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.
15. El formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras.
20. Nuestra alma esperó á Señor; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21. Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, edición de dominio público. El salmo figura como 32 en la numeración litúrgica católica y 33 en la RV1909.
38. Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.
39. E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.
40. Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
41. Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Cristo el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.
42. Y siendo ya de día salió, y se fué á un lugar desierto; y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos.
43. Mas él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.
44. Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
Palabra del Señor.
Reflexión de la lectura
Pablo denuncia la división que nace cuando convertimos a personas, líderes o grupos en banderas para competir. Todos son servidores; quien da el crecimiento es Dios.
Esta lectura invita a trabajar juntos sin necesidad de apropiarnos del mérito. Podemos plantar o regar, pero no controlamos completamente los frutos.
Reflexión del salmo
Dios conoce el corazón de cada persona y contempla sus obras. Eso nos recuerda que no necesitamos vivir únicamente para la aprobación externa.
Nuestra seguridad puede descansar más profundamente en quien conoce toda la historia y no solo una apariencia.
Reflexión del Evangelio
Jesús cura, atiende a muchos y después busca un lugar solitario. Servicio y oración no aparecen enfrentados; se alimentan mutuamente.
También sabe cuándo continuar la misión y no quedarse únicamente donde ya es apreciado. La vocación puede pedirnos salir de un espacio cómodo para llevar el bien más lejos.