Evangelio según san Mateo 16, 21-27 — 30 de agosto de 2026
21. Desde aquel tiempo comenzó Jesús á declarar á sus discípulos que le convenía ir á Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22. Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.
23. Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.
24. Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25. Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
26. Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?
27. Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras.
Palabra del Señor.
Reflexión del Evangelio
Pedro quiere evitar a Jesús el camino difícil, pero termina proponiendo una lógica que no corresponde a la misión. Jesús enseña que seguirlo requiere aprender a mirar la cruz desde el amor y no únicamente desde el miedo.
Tomar la cruz no significa buscar sufrimiento. Significa no abandonar el bien cuando amar, perdonar, servir o permanecer fiel exige sacrificio.