Evangelio según san Mateo 19, 3-12 — 14 de agosto de 2026
3. Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa?
4. Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo,
5. Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne?
6. Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
7. Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla?
8. Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así.
9. Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.
10. Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
11. Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado.
12. Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión del Evangelio
Jesús lleva la discusión desde una norma externa hasta la fidelidad del corazón. Las relaciones profundas no pueden sostenerse únicamente por conveniencia; necesitan verdad, compromiso y una voluntad constante de amar.
También reconoce distintas vocaciones. Lo importante es recibir el propio camino como una llamada que debe vivirse con responsabilidad y entrega.