Evangelio según san Mateo 18, 1-5 — 11 de agosto de 2026
1. En aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
2. Y llamando Jesús á un niño, le puso en medio de ellos,
3. Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
4. Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos.
5. Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe.
10. Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.
12. ¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se había descarriado?
13. Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.
14. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión del Evangelio
Jesús redefine la grandeza: hacerse pequeño, recibir al pequeño y buscar al que se ha perdido. El valor de una persona no depende de su poder ni de su visibilidad.
Hoy podemos prestar especial atención a alguien que suele pasar desapercibido y recordar que para Dios ninguna persona es prescindible.