Salmo del 15 de septiembre de 2026
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
En ti, Señor, he esperado;
no quede yo confundido para siempre.
Inclina hacia mí tu oído y líbrame pronto;
sé para mí roca fuerte y refugio que me salve.
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Tú eres mi roca y mi fortaleza;
por tu nombre guíame y encamíname.
Sácame de la red que han escondido para mí,
porque tú eres mi refugio.
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
En tus manos encomiendo mi espíritu;
tú me has redimido, Señor, Dios fiel.
Yo confío en ti y digo:
«Tú eres mi Dios».
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
En tus manos están mis tiempos;
líbrame de mis enemigos y perseguidores.
¡Qué grande es el bien que reservas
para quienes confían en ti!
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Reflexión del salmo
El salmista convierte su angustia en una oración de confianza. No niega el peligro ni el dolor, pero elige colocar su vida en las manos de Dios. Esta oración puede acompañarnos cuando sentimos que una situación nos supera: confiar no significa tener todas las respuestas, sino saber en quién podemos apoyarnos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. Dichosa la Virgen María, que permaneció junto a la cruz del Señor y compartió con fe el sufrimiento de su Hijo. Aleluya.