Salmo del 20 de agosto de 2026
Respuesta: Crea en mí, Señor, un corazón puro.
10. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11. No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.
12. Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.
13. Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán á ti.
16. Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.
17. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público. La numeración difiere de algunas ediciones litúrgicas.
Reflexión del salmo
El salmo no pide simplemente una apariencia nueva, sino un corazón nuevo. Dios no desprecia a quien se presenta con humildad y reconoce su necesidad de cambiar.
Podemos comenzar de nuevo desde la sinceridad, sin intentar ocultar ante Dios aquello que necesita ser sanado.