Lecturas del 8 de agosto de 2026
Primera lectura: Habacuc 1, 12–2, 4
12. ¿No eres tú desde el principio, oh Señor, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Señor, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar.
13. Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: ¿por qué ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,
14. Y haces que sean los hombres como los peces de la mar, como reptiles que no tienen señor?
15. Sacará á todos con anzuelo, cogerálos con su red, y juntarálos en su aljerife: por lo cual se holgará y hará alegrías.
16. Por esto hará sacrificios á su red, y ofrecerá sahumerios á su aljerife: porque con ellos engordó su porción, y engrasó su comida.
17. ¿Vaciará por eso su red, ó tendrá piedad de matar gentes continuamente?
2, 1. SOBRE mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y atalayaré para ver qué hablará en mí, y qué tengo de responder á mi pregunta.
2. Y Señor me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
3. Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.
4. He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá.
Palabra de Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión de la lectura
Habacuc se atreve a preguntar por qué parece prosperar la injusticia. Dios no reprende su pregunta; lo invita a esperar y a permanecer vigilante.
“El justo en su fe vivirá” no es una invitación a la pasividad. Es aprender a actuar con rectitud mientras confiamos en que la historia no termina en aquello que hoy parece dominar.