Lecturas viernes 31 julio 2026
Primera lectura: Jeremías 26, 1-9
1. En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, fué esta palabra de Señor, diciendo:
2. Así ha dicho Señor: Ponte en el atrio de la casa de Señor, y habla á todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Señor, todas las palabras que yo te mandé les hablases; no retengas palabra.
3. Quizá oirán, y se tornarán cada uno de su mal camino; y arrepentiréme yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.
4. Les dirás pues: Así ha dicho Señor: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual dí delante de vosotros,
5. Para atender á las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío, madrugando en enviarlos, á los cuales no habéis oído;
6. Yo pondré esta casa como Silo, y daré esta ciudad en maldición á todas las gentes de la tierra.
7. Y los sacerdotes, los profetas, y todo el pueblo, oyeron á Jeremías hablar estas palabras en la casa de Señor.
8. Y fué que, acabando de hablar Jeremías todo lo que Señor le había mandado que hablase á todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás.
9. ¿Por qué has profetizado en nombre de Señor, diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad será asolada hasta no quedar morador? Y juntóse todo el pueblo contra Jeremías en la casa de Señor.
Palabra de Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Respuesta: Señor, por tu gran amor, respóndeme.
4. Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: he venido pues á pagar lo que no he tomado.
7. Porque por amor de ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro.
8. He sido extrañado de mis hermanos, y extraño á los hijos de mi madre.
9. Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
13. Empero yo enderezo mi oración á ti, oh Señor, al tiempo de tu buena voluntad: oh Dios, por la multitud de tu misericordia, por la verdad de tu salud, óyeme.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público. La numeración del salmo varía entre la tradición hebrea y la litúrgica católica.
54. Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?
55. ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?
56. ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
57. Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
58. Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión de la lectura
Jeremías recibe la misión de hablar sin ocultar lo que Dios le pide. Su fidelidad le trae oposición, pero la verdad no pierde su valor porque resulte incómoda.
También nosotros necesitamos aprender a escuchar aquellas palabras que nos corrigen. A veces la misericordia de Dios llega precisamente como una invitación a cambiar de rumbo antes de que una mala decisión se vuelva costumbre.
Reflexión del salmo
El salmo pone palabras a la experiencia de quien se siente rechazado o incomprendido. En lugar de quedarse encerrado en el resentimiento, el orante dirige su dolor hacia Dios.
La oración puede hacer lo mismo con nosotros: no borra de inmediato la herida, pero evita que la herida se convierta en amargura.
Reflexión del Evangelio
Los vecinos de Jesús creen conocerlo demasiado y esa familiaridad se convierte en un obstáculo para reconocer lo que Dios está haciendo. También nosotros podemos acostumbrarnos tanto a las personas, a la fe o a los dones cotidianos que dejamos de mirarlos con asombro.
El Evangelio nos invita a recuperar una mirada nueva: descubrir la presencia de Dios en lo conocido, valorar a quienes tenemos cerca y no permitir que nuestros prejuicios nos impidan ver el bien.