Lecturas domingo 30 agosto 2026
Primera lectura: Jeremías 20, 7-9
7. Alucinásteme, oh Señor, y halléme alucinado: más fuerte fuiste que yo, y vencísteme: cada día he sido escarnecido; cada cual se burla de mí.
8. Porque desde que hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Señor me ha sido para afrenta y escarnio cada día.
9. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre: empero fué en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabajé por sufrirlo, y no pude.
Palabra de Dios.
Segunda lectura: Romanos 12, 1-2
1. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
2. Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Palabra de Dios.
Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, edición de dominio público. La numeración del salmo difiere entre la tradición litúrgica y la RV1909.
Respuesta: Señor, mi alma tiene sed de ti.
1. Dios, Dios mío eres tú: de madrugada te buscaré: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;
2. Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
3. Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.
4. Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos.
5. Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca.
7. Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8. Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.
21. Desde aquel tiempo comenzó Jesús á declarar á sus discípulos que le convenía ir á Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22. Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.
23. Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.
24. Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25. Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
26. Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?
27. Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras.
Palabra del Señor.
Reflexión de la lectura
Jeremías intenta callar porque anunciar la verdad le cuesta burlas y rechazo, pero la Palabra se vuelve un fuego que no puede apagar. San Pablo completa esa llamada invitándonos a renovar la mente para discernir la voluntad de Dios.
Seguir a Dios no siempre coincide con lo más cómodo o popular. A veces la fidelidad comienza cuando dejamos de preguntarnos solamente qué nos conviene y empezamos a preguntarnos qué es bueno, verdadero y justo.
Reflexión del salmo
El salmista describe una sed profunda de Dios. No se trata de una necesidad secundaria, sino de algo comparable a buscar agua en una tierra seca.
Podemos preguntarnos hoy qué estamos usando para intentar llenar esa sed interior y si realmente nos está acercando a la paz que buscamos.
Reflexión del Evangelio
Pedro quiere evitar a Jesús el camino difícil, pero termina proponiendo una lógica que no corresponde a la misión. Jesús enseña que seguirlo requiere aprender a mirar la cruz desde el amor y no únicamente desde el miedo.
Tomar la cruz no significa buscar sufrimiento. Significa no abandonar el bien cuando amar, perdonar, servir o permanecer fiel exige sacrificio.