Lecturas del día martes 6 de octubre de 2026
Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 13-24
Hermanos: Ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo: perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios y trataba de destruirla. Aventajaba en el judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, pues era muy celoso de las tradiciones de mis antepasados.
Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia. Cuando quiso revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara entre los paganos, no consulté inmediatamente con nadie ni subí a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores a mí; fui a Arabia y después regresé a Damasco.
Tres años más tarde subí a Jerusalén para conocer a Pedro y permanecí con él quince días. No vi a ningún otro apóstol, salvo a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que les escribo.
Después fui a las regiones de Siria y Cilicia. Las comunidades cristianas de Judea no me conocían personalmente; solo habían oído decir: «El que antes nos perseguía ahora anuncia la fe que en otro tiempo quería destruir». Y glorificaban a Dios por causa mía.
Palabra de Dios.
Salmo 138, 1b-3. 13-14ab. 14c-15
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias porque me has formado maravillosamente;
admirables son tus obras.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Mi alma lo reconoce agradecida;
no desconocías mis huesos
cuando, en lo oculto, me iba formando
y entretejiendo en lo profundo de la tierra.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, Jesús entró en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor para escuchar su palabra.
Marta, en cambio, estaba muy ocupada con los muchos servicios. Entonces se acercó y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con todo el servicio? Dile que me ayude».
El Señor le respondió: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Palabra del Señor.
Después de meditar las lecturas de hoy, puedes continuar con la Oración del Día, profundizar en el Evangelio de hoy o consultar el Calendario de Lecturas.
Reflexión de la Primera Lectura
La historia de san Pablo nos recuerda que la gracia de Dios puede transformar profundamente una vida. Nuestro pasado no tiene por qué definir para siempre nuestro futuro. Cuando acogemos la llamada de Dios, incluso nuestras heridas y errores pueden convertirse en testimonio de su misericordia.
Reflexión del Salmo
Dios nos conoce por completo y nos acompaña desde el comienzo de nuestra existencia. Este salmo nos invita a descansar en esa certeza: no somos desconocidos para Él. Podemos pedirle que conozca nuestro corazón y nos conduzca cada día por el camino que lleva a la vida.
Reflexión sobre el Evangelio
Marta y María nos ayudan a mirar nuestras prioridades. Servir es valioso, pero Jesús recuerda que antes de hacer muchas cosas necesitamos aprender a estar con Él y escuchar su Palabra. En medio de las prisas de cada día, reservar un momento para Dios puede devolvernos la paz y ayudarnos a reconocer qué es verdaderamente importante.
Claves para meditar las lecturas de hoy
- La gracia de Dios puede transformar incluso una historia marcada por errores y cambios profundos.
- El salmo recuerda que Dios conoce nuestra vida y acompaña nuestro camino.
- El Evangelio invita a ordenar las prioridades y reservar tiempo para escuchar a Jesús.