Lecturas del día martes 3 de noviembre de 2026: San Martín de Porres
Primera lectura: Filipenses 2, 5-11
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.
Hermanos, tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús. Aunque compartía la condición divina, no se aferró a sus privilegios. Por el contrario, eligió el camino del desprendimiento: asumió la condición de servidor y se hizo semejante a nosotros.
Se humilló y obedeció hasta aceptar la muerte, incluso la muerte en la cruz. Por eso Dios lo exaltó y le concedió el nombre que está por encima de todo nombre, para que ante Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y bajo la tierra, y toda lengua reconozca que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Paráfrasis pastoral de Filipenses 2, 5-11.
Meditación de la primera lectura
San Pablo nos presenta la humildad de Jesús como modelo de vida. Cristo no buscó imponerse ni conservar privilegios: se entregó por amor. Ser humilde no significa negar nuestros dones, sino utilizarlos para servir. San Martín de Porres comprendió esta enseñanza y la vivió cuidando enfermos, socorriendo a los pobres y tratando con dignidad a cada persona.
Hoy podemos preguntarnos: ¿uso mis capacidades para ayudar a otros? ¿Soy capaz de realizar una tarea sencilla sin buscar reconocimiento?
R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
Ante quienes lo respetan cumpliré mis promesas. Los humildes podrán alimentarse y quedar satisfechos; quienes buscan al Señor lo alabarán y encontrarán nueva vida.
R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
Todos los pueblos recordarán al Señor y volverán hacia Él. Las familias de las naciones reconocerán su grandeza, porque a Dios pertenece el Reino y su amor alcanza a todos.
R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
Ante Él se inclinarán los poderosos y los que viven en la fragilidad de esta tierra. Las generaciones futuras lo servirán y anunciarán su justicia a quienes aún no han nacido.
R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
Paráfrasis original del salmo para la meditación.
Meditación del salmo
El salmo anuncia que la alabanza a Dios reúne a los humildes y llega a todos los pueblos. La fe no debe encerrarnos en nosotros mismos. Cuando compartimos lo que tenemos, escuchamos a alguien que sufre o tratamos con respeto a quien suele ser ignorado, damos testimonio del amor del Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. Vengan a mí los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré, dice el Señor. Aleluya. (Cf. Mateo 11, 28).
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (14, 15-24).
Mientras Jesús estaba a la mesa, uno de los presentes comentó lo feliz que sería quien participara del banquete del Reino de Dios. Jesús respondió con una parábola.
Un hombre preparó una gran cena e invitó a muchas personas. Cuando todo estuvo listo, envió a su servidor a avisar a los invitados. Pero comenzaron a disculparse: uno había comprado un terreno y quería verlo; otro había adquirido unos bueyes y debía probarlos; otro acababa de casarse y decía que no podía acudir.
El servidor regresó y contó lo ocurrido. Entonces el dueño de la casa ordenó que saliera a las plazas y calles para traer a los pobres, a las personas con discapacidad y a quienes eran dejados de lado. Como todavía quedaba lugar, lo envió también a los caminos y senderos para invitar a más personas, hasta llenar su casa.
El dueño concluyó que quienes habían despreciado la invitación no participarían de aquella cena.
Paráfrasis pastoral de Lucas 14, 15-24.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.
Reflexión sobre el Evangelio: una invitación para todos
Jesús compara el Reino de Dios con una mesa abierta. Los primeros invitados encuentran excusas y dejan pasar la oportunidad; en cambio, quienes suelen ser excluidos reciben una invitación inesperada. El Evangelio nos recuerda que Dios llama a todos y que su amor nos impulsa a derribar barreras de indiferencia.
San Martín de Porres hizo visible esta enseñanza. En su servicio a los enfermos y necesitados no preguntaba por el prestigio o la riqueza de las personas. Su ejemplo nos anima a mirar con compasión a quienes están solos, enfermos o atraviesan dificultades.
La invitación de Dios también llega hoy a nuestra vida. Podemos responder dedicando tiempo a la oración, atendiendo a quien nos necesita y compartiendo con generosidad. No dejemos que las excusas nos impidan amar.
San Martín de Porres: ejemplo de humildad y caridad
San Martín de Porres nació en Lima en 1579 y fue hermano dominico. Es recordado por su vida de oración, su sencillez y su entrega a los pobres y enfermos. Su fiesta, el 3 de noviembre, nos invita a descubrir que la santidad se construye también en las tareas más pequeñas, cuando se realizan con un amor grande.
Para la proclamación litúrgica debe utilizarse el leccionario católico aprobado. Paráfrasis y reflexiones originales de Oraciones Milagrosas con Fe.