Lecturas del 15 de septiembre de 2026: Nuestra Señora de los Dolores
Primera lectura: Hebreos 5, 7-9
7. Cristo, durante los días de su vida mortal, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas a quien podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverencia.
8. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.
9. Y, llevado a la perfección, vino a ser causa de salvación eterna para todos los que lo obedecen.
Palabra de Dios.
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
En ti, Señor, he esperado;
no quede yo confundido para siempre.
Inclina hacia mí tu oído y líbrame pronto;
sé para mí roca fuerte y refugio que me salve.
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Tú eres mi roca y mi fortaleza;
por tu nombre guíame y encamíname.
Sácame de la red que han escondido para mí,
porque tú eres mi refugio.
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
En tus manos encomiendo mi espíritu;
tú me has redimido, Señor, Dios fiel.
Yo confío en ti y digo:
«Tú eres mi Dios».
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
En tus manos están mis tiempos;
líbrame de mis enemigos y perseguidores.
¡Qué grande es el bien que reservas
para quienes confían en ti!
Respuesta: Sálvame, Señor, por tu misericordia.
25. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena.
26. Al ver Jesús a su madre y cerca de ella al discípulo que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
27. Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.
Palabra del Señor.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
El salmista convierte su angustia en una oración de confianza. No niega el peligro ni el dolor, pero elige colocar su vida en las manos de Dios. Esta oración puede acompañarnos cuando sentimos que una situación nos supera: confiar no significa tener todas las respuestas, sino saber en quién podemos apoyarnos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. Dichosa la Virgen María, que permaneció junto a la cruz del Señor y compartió con fe el sufrimiento de su Hijo. Aleluya.
Reflexión del Evangelio
María permanece al pie de la cruz. No puede evitar el sufrimiento de Jesús, pero no lo abandona. Su presencia silenciosa nos habla de una fe que permanece aun cuando todo parece oscuro.
En ese momento, Jesús entrega a María como madre al discípulo amado y, en él, a toda la comunidad creyente. Por eso, en los momentos de dolor podemos acudir a Nuestra Señora de los Dolores y pedirle que nos enseñe a permanecer junto a Cristo con esperanza.
Hoy podemos preguntarnos: ¿qué dolor necesito colocar ante Dios sin perder la confianza? María nos recuerda que incluso al pie de la cruz el amor de Dios continúa obrando.
Referencias litúrgicas del 15 de septiembre de 2026 verificadas con Vatican News. Texto bíblico basado en la Reina-Valera 1909, de dominio público, con ortografía actualizada y adaptación de “Jehová” a “Señor”. En la numeración de Reina-Valera, el Salmo 30 litúrgico corresponde al Salmo 31.