Evangelio según san Mateo 25, 1-13 — 28 de agosto de 2026
1. Entonces el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.
2. Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.
3. Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4. Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.
5. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.
6. Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.
7. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.
8. Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9. Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.
10. Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.
11. Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
12. Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
13. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión del Evangelio
Las diez jóvenes esperan, pero no todas se preparan. La diferencia no está en quedarse despiertas toda la noche —todas se duermen— sino en haber llevado aceite.
La vida espiritual necesita reservas: hábitos de oración, verdad, servicio y comunión con Dios que sostengan la lámpara cuando la espera se alarga.