Evangelio según san Mateo 19, 23-30 — 18 de agosto de 2026
23. Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos.
24. Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
25. Mas sus discípulos, oyendo estas cosas, se espantaron en gran manera, diciendo: ¿Quién pues podrá ser salvo?
26. Y mirándolos Jesús, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible.
27. Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos?
28. Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel.
29. Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien tantos, y heredará la vida eterna.
30. Mas muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión del Evangelio
Jesús no presenta la salvación como un logro que podamos comprar o asegurar por nuestras propias fuerzas. “Para Dios todo es posible” devuelve la confianza a su lugar correcto.
Seguir a Cristo implica aprender una nueva manera de medir la riqueza, el éxito y el primer lugar. En el Reino, muchas jerarquías humanas terminan invertidas.