Evangelio según san Lucas 1, 39-56 — 15 de agosto de 2026
39. En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá;
40. Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet.
41. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo,
42. Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
43. ¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?
44. Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
45. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.
46. Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
47. Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.
48. Porque ha mirado á la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre.
50. Y su misericordia de generación á generación á los que le temen.
51. Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.
52. Quitó los poderosos de los tronos, y levantó á los humildes.
53. A los hambrientos hinchió de bienes; y á los ricos envió vacíos.
54. Recibió á Israel su siervo, acordándose de la misericordia,
55. Como habló á nuestros padres á Abraham y á su simiente para siempre.
56. Y se quedó María con ella como tres meses: después se volvió á su casa.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión del Evangelio
María recibe una gracia inmensa y su primera reacción es ponerse en camino para servir a Elisabet. La verdadera bendición no la encierra en sí misma; la hace disponible.
El Magníficat reconoce que Dios mira a los humildes, levanta a los pequeños y recuerda su misericordia. Celebrar la Asunción es aprender de María a vivir con los pies en el servicio y el corazón abierto a la esperanza definitiva.