Evangelio según san Mateo 14, 1-12 — 1 de agosto de 2026
1. En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,
2. Y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en él.
3. Porque Herodes había prendido a Juan, y le había aprisionado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
4. Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.
5. Y quería matarle, mas temía al pueblo; porque le tenían como a profeta.
6. Mas celebrándose el día del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes.
7. Y prometió él con juramento darle todo lo que pidiese.
8. Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
9. Entonces el rey se entristeció; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente a la mesa, mandó que se le diese.
10. Y envió, y degolló a Juan en la cárcel.
11. Y fue traída su cabeza en un plato y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre.
12. Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas a Jesús.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión del Evangelio
Juan Bautista paga un precio alto por mantenerse fiel a la verdad. Herodes, en cambio, permite que el miedo al qué dirán y una promesa imprudente gobiernen sus decisiones.
El Evangelio nos invita a preguntarnos qué pesa más cuando debemos elegir: la conciencia o la presión de los demás. La libertad interior crece cuando aprendemos a actuar por convicción y no solamente para quedar bien.