Evangelio según san Mateo 13, 36-43 — 28 de julio de 2026
36. Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.
37. Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;
38. Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;
39. Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40. De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.
41. Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,
42. Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
43. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión del Evangelio
Jesús explica que el bien y el mal pueden crecer juntos por un tiempo. Esto nos invita a evitar juicios apresurados y, sobre todo, a cuidar qué estamos sembrando nosotros. No siempre podemos controlar lo que ocurre alrededor, pero sí podemos elegir la paciencia, la verdad, la misericordia y la fidelidad.
La imagen final es luminosa: “los justos resplandecerán como el sol”. La vida de fe no consiste únicamente en evitar el mal, sino en dejar que el bien de Dios se haga visible a través de nuestras acciones cotidianas.