Lecturas martes 11 agosto 2026
Primera lectura: Ezequiel 2, 8–3, 4
2, 8. Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas tú rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy.
9. Y miré, y he aquí una mano me fué enviada, y en ella había un rollo de libro.
10. Y extendiólo delante de mí, y estaba escrito delante y detrás: y había escritas en él endechas, y lamentación, y ayes.
3, 1. Y díjome: Hijo del hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla á la casa de Israel.
2. Y abrí mi boca, é hízome comer aquel rollo.
3. Y díjome: Hijo del hombre, haz á tu vientre que coma, é hinche tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y comílo, y fué en mi boca dulce como miel.
4. Díjome luego: Hijo del hombre, ve y entra á la casa de Israel, y habla á ellos con mis palabras.
Palabra de Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Respuesta: Tus palabras son dulces para mi corazón.
14. Heme gozado en el camino de tus testimonios, como sobre toda riqueza.
24. Pues tus testimonios son mis deleites, y mis consejeros.
72. Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.
103. ¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! más que la miel á mi boca.
111. Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.
131. Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
1. En aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
2. Y llamando Jesús á un niño, le puso en medio de ellos,
3. Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
4. Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos.
5. Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe.
10. Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.
12. ¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la que se había descarriado?
13. Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquélla, que de las noventa y nueve que no se descarriaron.
14. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión de la lectura
Antes de hablar la Palabra, Ezequiel debe “comerla”. Es una imagen poderosa: no basta con repetir un mensaje; primero debe entrar en nuestra vida, ser meditado y transformarnos.
Santa Clara hizo de la escucha y de una vida sencilla una respuesta concreta. También nosotros podemos dejar que una sola frase de la Escritura acompañe el día y vaya formando nuestras decisiones.
Reflexión del salmo
El salmista no vive los mandamientos como una carga, sino como riqueza, consejo y alimento. Esa relación con la Palabra se construye con tiempo y constancia.
Podemos escoger hoy un versículo y volver a él varias veces, dejando que pase de la cabeza al corazón.
Reflexión del Evangelio
Jesús redefine la grandeza: hacerse pequeño, recibir al pequeño y buscar al que se ha perdido. El valor de una persona no depende de su poder ni de su visibilidad.
Hoy podemos prestar especial atención a alguien que suele pasar desapercibido y recordar que para Dios ninguna persona es prescindible.