Salmo del día 30 de septiembre de 2026
R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
Todo el día te estoy invocando, Señor,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se alzarán las sombras para darte gracias?
R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla,
o tu justicia en el país del olvido?
R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
Pero yo te pido auxilio, Señor;
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro?
R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del Salmo
El Salmo 87 pone palabras a una experiencia que muchas personas conocen: orar cuando parece que no llega una respuesta.
El salmista no esconde su angustia. Pregunta, suplica y expresa aquello que lleva dentro. Pero hay algo fundamental: continúa hablando con Dios. Incluso en medio de la oscuridad, no abandona la oración.
“Por la mañana irá a tu encuentro mi súplica” puede convertirse en nuestra frase para comenzar el día. Quizá no tengamos todavía la solución a aquello que nos preocupa, pero podemos ponerlo delante del Señor.
Hoy recordemos que la oración no exige palabras perfectas. Podemos acercarnos a Dios con nuestras alegrías, dudas, preocupaciones y esperanzas, confiando en que Él escucha incluso aquello que apenas sabemos expresar.
Reflexión del Evangelio
Quédate con una palabra o gesto de Jesús en el Evangelio de hoy y busca una forma concreta de vivirlo en tus decisiones, palabras y relaciones.