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Más de 1.300 fieles peregrinan con María en Medellín para iniciar el Mes Misionero

Iglesia · 30 de septiembre de 2026

Iglesia •

La Arquidiócesis de Medellín, en Colombia, se prepara para vivir octubre como Mes Misionero después de una multitudinaria peregrinación mariana que reunió a cerca de 1.300 fieles en un ambiente de oración, comunión y esperanza.

Familias, jóvenes, sacerdotes, religiosos y miembros de distintas comunidades caminaron juntos bajo la mirada de la Virgen María, renovando su compromiso de anunciar el Evangelio y llevar la fe a los distintos ambientes de la sociedad.

La jornada se convirtió así en una expresión pública de fe y en la antesala de un mes especialmente dedicado a recordar la misión evangelizadora de todos los bautizados.

Cerca de 1.300 fieles peregrinaron con la Virgen María

La peregrinación reunió a fieles procedentes de diferentes comunidades de la Arquidiócesis de Medellín.

Durante el recorrido, los participantes caminaron en un ambiente marcado por la oración y la devoción mariana, poniendo en manos de la Virgen las necesidades de sus familias y comunidades.

La iniciativa buscó también recordar que María ocupa un lugar especial en la misión de la Iglesia: su disponibilidad para aceptar la voluntad de Dios y llevar a Cristo a los demás continúa siendo un ejemplo para quienes desean vivir y transmitir su fe.

Medellín se prepara para vivir el Mes Misionero

La peregrinación tuvo además un significado especial por su cercanía con el inicio de octubre, Mes Misionero.

Durante estas semanas, la Iglesia invita a los fieles a renovar su compromiso con la evangelización y a recordar especialmente a los misioneros que anuncian el Evangelio en diferentes partes del mundo, muchas veces en comunidades alejadas o en situaciones difíciles.

Sin embargo, la misión no está reservada únicamente a sacerdotes, religiosos o personas enviadas a otros países.

Cada cristiano está llamado a ser misionero en su propia realidad: en la familia, el trabajo, los estudios, la parroquia y la comunidad.

Una Iglesia llamada a salir al encuentro de los demás

La jornada de Medellín puso precisamente el acento en esa dimensión de la fe.

Ser misionero significa salir al encuentro de otras personas, acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y compartir la esperanza cristiana mediante palabras y acciones concretas.

La misión puede comenzar con gestos sencillos: escuchar a una persona que necesita compañía, ayudar a una familia en dificultad, visitar a un enfermo, enseñar la fe a los niños o acompañar a alguien que se siente lejos de Dios.

De esta manera, la evangelización se convierte en una tarea cotidiana.

María, compañera del camino misionero

La presencia de la Virgen María durante la peregrinación recordó también su papel como compañera de los cristianos en el camino de la fe.

Desde los primeros momentos del Evangelio, María aparece como una mujer que escucha, confía y se pone en camino.

Después de recibir el anuncio del ángel, acudió al encuentro de su prima Isabel. Ese gesto se ha convertido para generaciones de cristianos en una imagen de la misión: recibir a Cristo y llevarlo a los demás.

Por ello, comenzar el Mes Misionero caminando junto a María adquiere un profundo significado espiritual.

Familias y jóvenes también son protagonistas de la misión

La participación de familias y jóvenes fue uno de los signos importantes de la jornada.

La Iglesia recuerda constantemente que la transmisión de la fe comienza muchas veces en el hogar, mediante la oración familiar, el ejemplo de los padres y los pequeños gestos cotidianos de amor y servicio.

Los jóvenes, por su parte, tienen un papel fundamental para llevar el mensaje cristiano a nuevos espacios y lenguajes, especialmente allí donde otras formas tradicionales de evangelización encuentran mayores dificultades.

La peregrinación mostró así una Iglesia formada por distintas generaciones que caminan juntas y comparten una misma misión.

Octubre, una oportunidad para renovar nuestra fe

El comienzo del Mes Misionero ofrece a los creyentes una oportunidad para preguntarse cómo pueden compartir la fe desde su propia realidad.

No todos están llamados a viajar a lugares lejanos, pero todos pueden convertirse en instrumentos de esperanza allí donde viven.

La multitudinaria peregrinación realizada en Medellín deja precisamente ese mensaje: la misión comienza cuando la fe se transforma en encuentro, servicio y testimonio.

Con María como compañera de camino, la Iglesia de Medellín inicia octubre renovando su deseo de anunciar el Evangelio y llevar esperanza a quienes más la necesitan.

Fuente: Conferencia Episcopal de Colombia.