Lecturas del 11 de septiembre de 2026
Primera lectura: 1 Corintios 9, 16-19. 22-27
16. Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
17. Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; mas si por fuerza, la dispensación me ha sido encargada.
18. ¿Cuál, pues, es mi merced? Que predicando el evangelio, ponga el evangelio de Cristo de balde, para no usar mal de mi potestad en el evangelio.
19. Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar á más.
22. Me he hecho á los flacos flaco, por ganar á los flacos: á todos me he hecho todo, para que de todo punto salve á algunos.
23. Y esto hago por causa del evangelio, por hacerme juntamente participante de él.
24. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos á la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
25. Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, á la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.
26. Así que, yo de esta manera corro, no como á cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire:
27. Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.
Palabra de Dios.
Reflexión de la lectura
La fe también necesita perseverancia. San Pablo nos recuerda que las buenas intenciones requieren hábitos, disciplina y coherencia. Seguir a Cristo no consiste solamente en comenzar con entusiasmo, sino en aprender a sostener cada día aquello que sabemos que nos hace crecer.