Lecturas del 7 de agosto de 2026
Primera lectura: Nahúm 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7
He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que pregona la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos: porque nunca más pasará por ti el malvado; pereció del todo.
Porque Señor restituirá la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque vaciadores los vaciaron, y estropearon sus mugrones.
1. ¡AY de la ciudad de sangres, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarse de ella el pillaje!
2. Sonido de látigo, y estruendo de movimiento de ruedas; y caballo atropellador, y carro saltador;
3. Caballero enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; y de sus cadáveres no habrá fin, y en sus cadáveres tropezarán.
6. Y echaré sobre ti suciedades, y te afrentaré, y te pondré como estiércol.
7. Y será que todos los que te vieren, se apartarán de ti, y dirán: Nínive es asolada: ¿quién se compadecerá de ella? ¿dónde te buscaré consoladores?
Palabra de Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público. La numeración de Nahúm varía entre tradiciones textuales: los dos primeros fragmentos corresponden al pasaje litúrgico citado como Nahúm 2,1.3.
Reflexión de la lectura
Nahúm anuncia el fin de una violencia que parecía invencible. La caída de Nínive recuerda que ningún sistema construido sobre mentira, saqueo y crueldad permanece para siempre.
La justicia de Dios nos consuela cuando sufrimos una injusticia, pero también nos interpela: debemos revisar si nuestras decisiones generan paz o si, de alguna manera, alimentan el daño de otros.