Lecturas sábado julio 2026
Lectura de la profecía de Amós Amós 9, 11-15
Esto dice el Señor:
“Aquel día renovaré la casa de David convertida en ruinas,
taparé sus brechas, levantaré sus muros
y la reconstruiré como era en otros tiempos,
para que entre en posesión de lo que queda de Edom
y de todas las naciones donde se invocó mi nombre”.
Esto dice el Señor y él se encargará de cumplirlo.
“Días vendrán, dice el Señor,
cuando el que ara alcanzará al segador
y el que pisa las uvas, al sembrador;
de los montes brotará vino y correrá por las colinas.
Entonces haré volver a los cautivos de Israel:
reconstruirán las ciudades destruidas y las habitarán,
plantarán viñas y beberán de su vino,
cultivarán huertos y comerán de sus frutos.
Los plantaré en su suelo
y ya no serán arrancados de la tierra que yo les di”,
dice el Señor, tu Dios.
Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo Mateo 9, 14-17
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán.
Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se hace luego más grande la rotura. Nadie echa el vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan’’.
Palabra de Dios
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.
Reflexión sobre las lecturas del 4 de julio
Amós anuncia reconstrucción después de una etapa de ruina, mientras Jesús utiliza la imagen del vino nuevo y los odres nuevos. Los dos textos hablan de renovación: Dios puede abrir una etapa distinta, pero esa novedad también exige disposición para cambiar hábitos, criterios y formas de actuar.
A veces pedimos que una situación mejore sin estar dispuestos a modificar nada. El Evangelio invita a revisar aquello que ya no ayuda a crecer y a recibir lo nuevo con humildad, sin despreciar lo aprendido.
Para vivir esta Palabra
- Identifica un hábito que necesite renovación.
- Pregúntate qué aprendizaje del pasado conviene conservar.
- Da hoy un paso pequeño y realista hacia ese cambio, sin exigir resultados inmediatos.