Lecturas miércoles 22 julio 2026
Lectura del libro del Cantar de los Cantares Cantar 3, 1-4
Esto dice la esposa:
«En mi lecho, por las noches,
a mi amado yo buscaba.
Lo busqué, pero fue un vano.
Me levantaré. Por las plazas
y barrios de la ciudad
buscaré al amor de mi alma.
Lo busqué, pero fue en vano.
Y me encontraron los guardias
de la ciudad, y les dije:
‘¿Qué no vieron a aquel que ama
mi alma?’ Y apenas se fueron,
encontré al amor de mi alma».
Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Juan Juan 20, 1-2. 11-18
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto«.
María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: «¿Por qué estás llorando, mujer?» Ella les contestó: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto».
Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: «Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?» Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: «Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto». Jesús le dijo: «¡María!» Ella se volvió y exclamó: «¡Rabbuní!», que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: «Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’ «.
María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.
Palabra de Dios
Claves para comprender las lecturas
El Cantar de los Cantares expresa la búsqueda insistente de quien ama: no se resigna a la ausencia y sale a buscar aquello que da sentido a su corazón. Esa imagen prepara muy bien el Evangelio, donde María Magdalena permanece junto al sepulcro incluso cuando los demás ya se han marchado.
María ve a Jesús, pero al principio no lo reconoce. El momento cambia cuando Él la llama por su nombre. El relato pasa entonces del llanto al encuentro y del encuentro a una misión: María debe ir y comunicar a los discípulos lo que ha vivido.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.
Reflexión del día
Hay momentos de dolor o confusión en los que podemos tener una respuesta delante y aun así no verla. La experiencia de María recuerda el valor de permanecer, escuchar y permitir que la esperanza vuelva poco a poco. La fe no elimina el duelo, pero puede transformar la manera de atravesarlo.
Una acción concreta para hoy
Piensa en alguien que esté pasando por tristeza, pérdida o incertidumbre. En lugar de buscar una frase perfecta, ofrécele presencia: un mensaje, una llamada o unos minutos para escuchar. También puedes preguntarte qué buena noticia, gesto de esperanza o palabra de ánimo puedes compartir hoy con otra persona.