Lecturas lunes 6 julio 2026
Lectura de la profecía de Oseas Oseas 2, 16. 17-18. 21-22
Esto dice el Señor:
«Yo conduciré a Israel, mi esposa infiel, al desierto
y le hablaré al corazón.
Ella me responderá allá,
como cuando era joven,
como el día en que salió de Egipto.
Aquel día, palabra del Señor,
ella me llamará ‘Esposo mío’,
y no me volverá a decir ‘Baal mío’.
Israel, yo te desposaré conmigo para siempre.
Nos uniremos en la justicia y la rectitud,
en el amor constante y la ternura;
yo te desposaré en la fidelidad
y entonces tú conocerás al Señor».
Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo Mateo 9, 18-26
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir».
Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto, pues pensaba: «Con sólo tocar su manto, me curaré». Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: «Hija, ten confianza; tu fe te ha curado». Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer.
Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo: «Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida«. Y todos se burlaron de él. En cuanto hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se difundió por toda aquella región.
Palabra de Dios
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.
Reflexión sobre las lecturas del 6 de julio
Oseas habla de una relación que Dios quiere reconstruir desde la fidelidad y la ternura. El Evangelio presenta dos escenas de sufrimiento y confianza: un padre que pide ayuda por su hija y una mujer que se acerca a Jesús después de muchos años de enfermedad.
Estos relatos bíblicos expresan esperanza y fe, pero no deben convertirse en una promesa de que toda oración producirá una curación física inmediata. Para quien atraviesa una enfermedad, la fe puede acompañar el tratamiento, la espera, el miedo y las decisiones médicas sin sustituir la atención profesional.
Para vivir esta Palabra
- Acércate con sinceridad a Dios y nombra aquello que te preocupa.
- Si acompañas a alguien enfermo, ofrece ayuda práctica además de oración.
- Busca hoy un gesto de fidelidad: cumplir una promesa, reparar una relación o mantener un cuidado importante.