Lecturas domingo 2 agosto 2026
Primera lectura: Isaías 55, 1-3
1. A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.
2. ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura.
3. Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oid, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
Palabra de Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Segunda lectura: Romanos 8, 35. 37-39
35. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿tribulación? ¿o angustia? ¿o persecución? ¿o hambre? ¿o desnudez? ¿o peligro? ¿o cuchillo?
37. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
38. Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39. Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Palabra de Dios.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Respuesta: Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.
8. Clemente y misericordioso es Señor, lento para la ira, y grande en misericordia.
9. Bueno es Señor para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras.
15. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo.
16. Abres tu mano, y colmas de bendición a todo viviente.
17. Justo es Señor en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.
18. Cercano está Señor a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
13. Y oyéndolo Jesús, se apartó de allí en un barco a un lugar desierto, apartado; y cuando las gentes lo oyeron, le siguieron a pie de las ciudades.
14. Y saliendo Jesús, vio un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos había enfermos.
15. Y cuando fue la tarde del día, se llegaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer.
16. Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.
17. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
18. Y él les dijo: Traédmelos acá.
19. Y mandando a las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a las gentes.
20. Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
21. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909, edición de dominio público.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
El salmo presenta a Dios como cercano, compasivo y atento a las necesidades de sus criaturas. Esa confianza nos enseña también a mirar a quienes tienen hambre, necesidad o soledad cerca de nosotros.
Agradecer lo recibido puede convertirse en generosidad: lo que Dios pone en nuestras manos también puede ser compartido.
Reflexión del Evangelio
Los discípulos miran lo poco que tienen; Jesús mira a la multitud con compasión. El milagro comienza cuando aquello que parece insuficiente es puesto en sus manos.
También nosotros podemos pensar que tenemos poco tiempo, poca fuerza o pocos recursos. El Evangelio nos invita a ofrecer ese “poco” y permitir que Dios lo transforme en servicio.