Lecturas del día sábado 3 de octubre de 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de Job 42, 1-3. 5-6. 12-17
Job respondió al Señor:
«Reconozco que lo puedes todo, que ningún proyecto te resulta imposible.
Dijiste: “¿Quién es ese que enturbia mis designios sin saber siquiera de qué habla?”.
Es cierto, hablé de cosas que ignoraba, de maravillas que superan mi comprensión.
Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echado en el polvo y la ceniza».
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas.
Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma, la segunda Acacia, la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos.
Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, a sus nietos y a sus biznietos.
Murió anciano tras una larga vida.
Palabra de Dios.
Salmo 118, 66. 71. 75. 91. 125. 130
R. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
porque me fío de tus mandatos.
R.
Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus decretos.
R.
Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir.
R.
Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio.
R.
Yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos.
R.
La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes.
R.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís y no lo oyeron».
Palabra del Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Job llega al final de su camino reconociendo que el misterio de Dios supera aquello que podemos comprender. Su experiencia nos invita a confiar incluso cuando no encontramos respuestas inmediatas. La fe madura no consiste en comprenderlo todo, sino en descubrir que Dios permanece presente también en medio de las pruebas. Job termina su historia renovado y bendecido, recordándonos que la esperanza puede sostenernos aun en los momentos más difíciles.
Reflexión del Salmo
El salmista pide a Dios inteligencia para comprender su Palabra. Incluso el sufrimiento puede convertirse en ocasión de aprendizaje cuando nos conduce a una confianza más profunda. Hoy podemos hacer nuestra esta petición: que el Señor ilumine nuestro corazón para reconocer su voluntad y vivirla con fidelidad.
Reflexión del Evangelio
Jesús enseña a sus discípulos que la verdadera alegría no está en el éxito ni en el poder, sino en saberse amados por Dios. También nos recuerda que los misterios del Reino se revelan a quienes reciben la Palabra con sencillez. Hoy podemos agradecer el don de conocer a Cristo y pedir un corazón humilde que se alegre, ante todo, por pertenecer a Dios.