Lecturas del día miércoles 7 de octubre de 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1, 12-14)
Entonces se volvieron a Jerusalén del monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un sábado.
Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón Zelotes y Judas hermano de Jacobo.
Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
Palabra de Dios.
Cántico de Lucas 1, 46-55
R. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo.
Engrandece mi alma al Señor;
y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humildad de su sierva;
desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
y santo es su nombre.
Y su misericordia de generación en generación
sobre los que le temen.
Hizo valentía con su brazo;
esparció a los soberbios del pensamiento de su corazón.
Quitó a los poderosos de los tronos
y levantó a los humildes.
A los hambrientos llenó de bienes
y a los ricos envió vacíos.
Recibió a Israel su siervo,
acordándose de la misericordia,
como habló a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia para siempre.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lucas 1, 26-38)
Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
Entrando el ángel donde ella estaba, dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres».
Ella, al verlo, se turbó por sus palabras y pensaba qué saludo sería éste. Entonces el ángel le dijo: «María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre. Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Entonces María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, pues no conozco varón?» El ángel respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso también el Santo que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí, Isabel tu parienta también ha concebido un hijo en su vejez; éste es el sexto mes para la que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios».
Entonces María dijo: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí conforme a tu palabra». Y el ángel se retiró de ella.
Palabra del Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
La comunidad permanece unida en oración y María está en medio de ella. En la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, esta escena nos recuerda que la oración no nos aísla: nos reúne, sostiene nuestra esperanza y nos ayuda a esperar juntos la acción de Dios. También nosotros podemos hacer de la oración un lugar de encuentro con Dios y de comunión con quienes amamos.
Reflexión del Salmo
María reconoce que todo lo bueno procede de Dios. Su cántico nace de un corazón agradecido que sabe descubrir la misericordia divina incluso antes de conocer cómo se desarrollará el camino. Hoy podemos aprender de ella a agradecer, a confiar y a mirar nuestra vida desde la fidelidad de Dios.
Reflexión sobre el Evangelio
María no conoce todos los detalles de lo que vendrá, pero responde con confianza. Su “hágase” no nace de tener todas las respuestas, sino de saberse acompañada por Dios. En este día de Nuestra Señora del Rosario, podemos contemplar con María la vida de Jesús y aprender a responder a Dios con fe, incluso cuando el camino todavía no está completamente claro.
Textos bíblicos basados en la Reina-Valera 1909, de dominio público, con actualización ortográfica mínima.