Lecturas del día jueves 29 de octubre de 2026
Primera lectura: Efesios 6, 10-20
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
Hermanos, encuentren su fortaleza en el Señor y en el poder de su fuerza. Revístanse de la armadura que Dios les ofrece para resistir las trampas del mal. Nuestra lucha más profunda no se reduce a enfrentamientos con otras personas, sino que exige firmeza espiritual ante las fuerzas de la oscuridad.
Permanezcan de pie, sostenidos por la verdad y la justicia. Que la disposición a anunciar el Evangelio de la paz sea como calzado para sus pasos. Tomen el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Oren en todo momento, guiados por el Espíritu, con perseverancia y por todos los santos. Oren también por mí, pide Pablo, para que pueda anunciar con valentía el misterio del Evangelio, aun en medio de las cadenas.
Paráfrasis pastoral de Efesios 6, 10-20.
Meditación de la primera lectura
San Pablo emplea la imagen de una armadura para hablar de la vida espiritual. La verdad, la justicia, la fe, la esperanza de salvación, la Palabra y la oración nos ayudan a resistir el desaliento y las tentaciones. No nos invita a combatir a otras personas: nos llama a vencer el mal con los dones de Dios y a anunciar la paz.
En las dificultades familiares, laborales o personales, podemos recordar que nuestra fortaleza no depende solamente de nuestras capacidades. Dios nos sostiene y nos invita a perseverar con serenidad y confianza.
R. Bendito el Señor, mi roca.
Bendito sea el Señor, mi roca, que prepara mis manos para la lucha y me enseña a enfrentar las pruebas.
R. Bendito el Señor, mi roca.
Él es mi amor fiel y mi fortaleza, mi refugio y mi liberador; en Él encuentro protección y confianza.
R. Bendito el Señor, mi roca.
Dios mío, quiero cantarte un canto nuevo y alabarte con alegría. Tú das la victoria a los reyes y libras del peligro a tu servidor David.
R. Bendito el Señor, mi roca.
Paráfrasis original del salmo para la meditación.
Meditación del salmo
El salmista reconoce a Dios como su roca: una presencia firme cuando todo parece inestable. Podemos acudir a Él con nuestras preocupaciones y agradecer las pequeñas señales de su cuidado. La confianza no elimina las pruebas, pero nos ayuda a atravesarlas sin perder la esperanza.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya. (Cf. Lucas 13, 35).
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (13, 31-35)
En aquel momento, algunos fariseos se acercaron a Jesús y le advirtieron que se marchara, porque Herodes quería matarlo. Jesús les respondió que siguieran adelante con su mensaje: continuaría expulsando el mal y sanando a las personas, y cumpliría su misión en el tiempo señalado.
Explicó que debía seguir su camino, porque su destino estaba unido a Jerusalén. Entonces expresó su dolor por aquella ciudad que había rechazado a los enviados de Dios. Con ternura, dijo que muchas veces había querido reunir a sus hijos como una gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, pero ellos no habían querido acogerse a su protección.
Finalmente anunció que llegaría el día en que dirían: «Bendito el que viene en nombre del Señor».
Paráfrasis pastoral de Lucas 13, 31-35.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.
Reflexión sobre el Evangelio
Jesús no abandona su misión ante las amenazas. Continúa haciendo el bien, sanando y anunciando el Reino. Su valentía nace de la fidelidad al Padre y de un amor que no se rinde ante el rechazo.
La imagen de una madre que protege a sus pequeños bajo las alas revela la ternura con la que Jesús desea cuidar a su pueblo. También hoy nos llama a acercarnos a Él, especialmente cuando sentimos miedo, cansancio o incertidumbre.
Preguntémonos: ¿qué preocupación necesito confiarle al Señor? ¿Cómo puedo ser hoy un refugio de paz para alguien de mi familia? Que nuestra respuesta sea perseverar en la oración, actuar con justicia y ofrecer a otros la misma compasión que recibimos de Dios.
Para la proclamación litúrgica, consultar el leccionario católico aprobado. Paráfrasis y reflexiones originales de Oraciones Milagrosas con Fe.