Lecturas del día domingo 18 de octubre de 2026
Primera lectura: Isaías 45, 1.4-6
Lectura del libro del profeta Isaías.
El Señor habla a Ciro, a quien ha tomado de la mano para abrir caminos y cumplir su propósito. Por amor a Jacob, su siervo, y a Israel, su elegido, Dios lo llama por su nombre aunque Ciro todavía no lo conoce.
El Señor proclama que no existe otro Dios fuera de Él. Es Él quien fortalece y conduce la historia, para que todos los pueblos, desde el oriente hasta el occidente, sepan que solo Él es el Señor.
Paráfrasis para la reflexión personal.
Meditación de la primera lectura
Dios puede obrar de maneras que no imaginamos y valerse de personas y circunstancias inesperadas para abrir caminos de esperanza. Esta lectura nos invita a confiar en su providencia sin dejar de cumplir nuestras responsabilidades. Pidamos ojos atentos para reconocer su presencia en nuestra historia.
Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 1, 1-5b
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses.
Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la comunidad de Tesalónica deseándole gracia y paz. Dan gracias a Dios por todos sus miembros y los recuerdan en sus oraciones.
Ante Dios Padre, tienen presente la fe que se expresa en obras, el amor que se convierte en esfuerzo y la esperanza firme en Jesucristo. Reconocen que Dios ama y ha llamado a esa comunidad, porque el Evangelio llegó a ella no solo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con profunda convicción.
Paráfrasis para la reflexión personal.
Meditación de la segunda lectura
San Pablo une tres virtudes que sostienen la vida cristiana: fe, amor y esperanza. La fe produce obras; el amor nos mueve a servir; la esperanza nos ayuda a perseverar. Pensemos hoy qué gesto concreto puede hacer visible nuestra fe en casa, en el trabajo o en la comunidad.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. Brillen como luces en el mundo, manteniéndose firmes en la Palabra de vida. Aleluya. (Cf. Filipenses 2, 15-16).
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo; anunciemos su gloria entre las naciones y sus maravillas entre todos los pueblos.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Grande es el Señor y digno de alabanza. Los ídolos no pueden compararse con Él, porque es el Señor quien ha creado los cielos.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Familias de los pueblos, reconozcan la gloria y el poder del Señor. Denle el honor que merece su nombre y acérquense a Él con gratitud.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Adoremos al Señor con reverencia; proclamemos entre las naciones que Él reina y gobierna a los pueblos con justicia.
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Paráfrasis del salmo para la meditación personal.
Meditación del salmo
La alabanza no se limita a las palabras. Cuando actuamos con justicia, agradecemos los dones recibidos y cuidamos a quienes nos rodean, también proclamamos la grandeza de Dios. Que este domingo nuestra gratitud se transforme en servicio.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (22, 15-21)
Los fariseos buscan una manera de comprometer a Jesús con sus palabras. Envían a algunos discípulos, junto con partidarios de Herodes, para preguntarle si es lícito pagar el impuesto al César.
Jesús descubre la intención de quienes lo interrogan y les pide que le muestren la moneda del tributo. Al preguntar de quién son la imagen y la inscripción, ellos responden que son del César. Entonces Jesús les enseña a cumplir lo que corresponde a la autoridad civil, sin olvidar que a Dios se le debe lo que le pertenece.
«Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».
Paráfrasis para la reflexión personal; no sustituye el texto oficial del Evangelio.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.
Reflexión sobre el Evangelio
Jesús no se deja atrapar por una falsa elección. Nos recuerda que tenemos deberes en la sociedad, pero que nuestro corazón y nuestra dignidad más profunda pertenecen a Dios. La moneda lleva la imagen del César; nosotros llevamos la imagen de nuestro Creador.
Dar a Dios lo que es de Dios significa ofrecerle nuestra confianza, nuestro amor y una vida coherente. Cumplamos con responsabilidad nuestras obligaciones, sin perder de vista la justicia, la verdad y la misericordia.
En el Domingo Mundial de las Misiones, esta Palabra también nos invita a compartir el Evangelio con humildad, mediante la oración, la solidaridad y el testimonio cotidiano.
Para leer o proclamar los textos bíblicos íntegros en la celebración litúrgica, consultar el leccionario católico aprobado. Reflexiones y paráfrasis originales.