Lecturas del 17 de septiembre de 2026: la gracia de Dios y el perdón
Primera lectura
Primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-11
San Pablo recuerda a la comunidad el Evangelio que recibió y anunció: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. Su resurrección no es una idea abstracta, sino el fundamento de la fe cristiana y de la esperanza.
Pablo reconoce con humildad que no se considera digno de ser llamado apóstol por haber perseguido a la Iglesia. Sin embargo, también proclama algo esencial: la gracia de Dios puede transformar una vida. Lo que él es y lo que logra no lo atribuye únicamente a su esfuerzo, sino a la acción de Dios en él.
Esta lectura nos recuerda que nuestra historia no queda definida por los errores del pasado. Cuando acogemos la gracia de Dios, podemos comenzar de nuevo y convertir nuestra vida en testimonio.
Palabra de Dios.
Salmo 117 (118), 1-2. 15-17. 28
R/. Den gracias al Señor porque es bueno.
El salmo es una acción de gracias. Quien ha experimentado la ayuda de Dios reconoce que su misericordia permanece y que su mano sostiene incluso en los momentos difíciles.
Hoy podemos hacer nuestra esta alabanza y recordar las veces en que Dios nos sostuvo, nos abrió un camino o nos dio fuerzas para continuar.
R/. Den gracias al Señor porque es bueno.
Aclamación antes del Evangelio
Mateo 11, 28
Jesús invita a acercarse a Él a quienes están cansados y cargados, prometiendo descanso para el corazón. Es una invitación a no vivir solos nuestras preocupaciones y a confiarle también nuestras heridas y culpas.
Evangelio del día
Santo Evangelio según san Lucas 7, 36-50
Jesús es invitado a comer en casa de un fariseo llamado Simón. Durante la comida, una mujer conocida en la ciudad por su vida de pecado se acerca a Jesús. Llora a sus pies, los unge con perfume y expresa con sus gestos un profundo arrepentimiento y amor.
Simón juzga interiormente a la mujer, pero Jesús le propone la comparación de dos deudores a quienes se les perdona una deuda distinta. La enseñanza es clara: quien comprende cuánto ha sido perdonado puede responder con un amor más profundo.
Jesús no reduce a aquella mujer a su pasado. Ve su fe, su arrepentimiento y su amor. Finalmente le anuncia el perdón y la despide en paz.
Palabra del Señor.
Reflexión de la lectura
Vuelve a leer con calma la lectura de hoy. Detente en la frase que más te hable y pregúntate qué invitación concreta te hace Dios para esta jornada.
Reflexión del salmo
Repite despacio la respuesta del salmo y conviértela en oración. Deja que sus palabras acompañen tus preocupaciones, agradecimientos y decisiones de hoy.
Reflexión de las lecturas del 17 de septiembre
Las lecturas de hoy se unen alrededor de una misma verdad: la gracia de Dios puede transformar nuestra historia. Pablo había perseguido a la Iglesia, pero la gracia lo convirtió en apóstol. La mujer del Evangelio cargaba con una historia conocida por todos, pero Jesús vio en ella un corazón capaz de arrepentirse, confiar y amar.
También nosotros podemos caer en la tentación de definirnos por nuestros errores o de definir a los demás por su pasado. El Evangelio nos invita a mirar de otra manera. Dios no ignora el pecado, pero tampoco deja a la persona encerrada en él. Su perdón abre una posibilidad nueva.
Cuando reconocemos que hemos recibido misericordia, cambia también nuestra forma de relacionarnos con los demás. Nos volvemos menos duros al juzgar, más pacientes y más agradecidos.
Para vivir hoy
Hoy podemos dedicar unos minutos a agradecer una gracia concreta recibida de Dios y pedirle que nos ayude a perdonar, a dejar atrás la culpa que ya hemos puesto en sus manos y a tratar con misericordia a quienes nos rodean.