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Iglesia en Paraguay pide proteger a los niños migrantes frente a la violencia, la trata y el abandono

Noticias de Fe · 28 de septiembre de 2026

Noticias de Fe •

La Iglesia en Paraguay ha hecho un llamado a reforzar la protección de los niños, niñas y adolescentes migrantes, especialmente de aquellos que durante sus desplazamientos quedan expuestos a situaciones de violencia, explotación, trata de personas y abandono.

El pedido fue realizado por el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, en el contexto de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, poniendo especial atención en la vulnerabilidad que enfrentan los menores que deben abandonar sus hogares junto a sus familias o que atraviesan procesos migratorios en condiciones precarias.

El cardenal reclamó respuestas concretas que permitan garantizar la dignidad y los derechos de estos niños, así como generar condiciones que favorezcan su protección, educación e integración.

Niños migrantes expuestos a múltiples riesgos

La migración puede convertirse en una experiencia especialmente difícil para los menores de edad cuando se produce en contextos de pobreza, violencia o separación familiar.

Durante el desplazamiento, algunos niños y adolescentes pueden quedar expuestos a redes de trata de personas, explotación, violencia, discriminación y otras formas de abuso.

Ante esta realidad, la Iglesia paraguaya ha puesto el foco en la necesidad de desarrollar mecanismos efectivos de prevención y acompañamiento que permitan identificar situaciones de riesgo y actuar antes de que los menores sean víctimas de estas formas de violencia.

La protección de la infancia migrante requiere, además, la participación coordinada de familias, instituciones públicas, organizaciones sociales y comunidades de acogida.

Un llamado a ofrecer respuestas concretas

El cardenal Martínez subrayó que la preocupación por los migrantes no debe quedarse únicamente en declaraciones de solidaridad.

La realidad de los niños y adolescentes en movilidad exige medidas concretas orientadas a proteger su integridad y garantizar el respeto de sus derechos fundamentales.

Entre los aspectos señalados se encuentran la prevención de la trata y la explotación, el acceso a la educación, la integración en las comunidades de acogida y el acompañamiento de las familias.

También cobra especial importancia favorecer la reunificación familiar cuando los procesos migratorios provocan separaciones que dejan a los menores en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Acoger, proteger e integrar

Desde la perspectiva pastoral de la Iglesia, acompañar a las personas migrantes implica reconocer en ellas una dignidad que no depende de su nacionalidad, situación económica o condición migratoria.

En el caso de los niños, esta responsabilidad adquiere todavía mayor importancia.

Las comunidades cristianas pueden desempeñar un papel relevante mediante la acogida, la orientación a las familias, la creación de redes solidarias y el acompañamiento de quienes llegan a un nuevo lugar después de atravesar experiencias difíciles.

La integración también supone combatir la discriminación y promover espacios donde los menores puedan continuar su educación y desarrollarse en condiciones seguras.

La Iglesia pone la mirada en los más vulnerables

El llamado realizado desde Paraguay se suma a la preocupación de la Iglesia por las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares debido a la pobreza, la violencia, los conflictos o la falta de oportunidades.

Dentro de esta realidad, los niños y adolescentes constituyen uno de los grupos que necesitan mayor protección.

La Iglesia insiste en que detrás de las cifras migratorias existen personas, familias e historias concretas que requieren acogida y acompañamiento.

Proteger a los niños migrantes frente a la violencia, la trata, la explotación y el abandono constituye, por ello, una responsabilidad compartida que interpela tanto a las autoridades como a la sociedad y a las comunidades de fe.

Fuente: ADN Celam.