Evangelio según san Juan 3, 13-17 — 14 de septiembre de 2026
13. Nadie subió al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.
14. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado,
15. para que todo aquel que en él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna.
16. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.
17. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Palabra del Señor.
Reflexión del Evangelio
Jesús explica a Nicodemo que la cruz no es el final de la esperanza. En ella se revela hasta dónde llega el amor de Dios: no viene a condenarnos, sino a salvarnos y a ofrecernos vida. Por eso, ante nuestras dificultades, mirar a Cristo crucificado no significa amar el sufrimiento, sino recordar que ningún dolor tiene la última palabra cuando lo vivimos unidos a Él.
Hoy podemos preguntarnos: ¿qué situación necesito mirar con más fe y menos miedo? La cruz nos invita a confiar en que Dios puede acompañarnos incluso allí donde no vemos todavía una salida.
Lecturas correspondientes a la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, 14 de septiembre de 2026. Referencias litúrgicas verificadas con Vatican News y USCCB. Texto bíblico basado en la Reina-Valera 1909, de dominio público, con ortografía actualizada y adaptación de “Jehová” a “Señor”. En la numeración de Reina-Valera, el Salmo 77 litúrgico corresponde al Salmo 78.