El Papa León XIV destacó la contribución de las mujeres que trabajan en el Vaticano y afirmó que su presencia constituye una riqueza que debe ser reconocida y valorada cada vez más. El Santo Padre realizó estas reflexiones durante una audiencia celebrada el 5 de octubre con representantes de la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano y de la Asociación de Mujeres en el Vaticano.
La dignidad de la persona y del trabajo
En su discurso, León XIV recordó que, ante los desafíos actuales del mundo laboral —incluidos los cambios relacionados con el desarrollo de la inteligencia artificial—, es fundamental mantener en el centro a la persona humana y reconocer la dignidad del trabajo.
El Pontífice señaló que mediante el trabajo las personas ponen sus capacidades al servicio de los demás, contribuyen al bien común y construyen relaciones de cooperación.
El aporte de las mujeres en el Vaticano
Al dirigirse a las mujeres presentes, el Papa subrayó que su contribución en las instituciones vaticanas incluye capacidades humanas, profesionales e intelectuales, además de una especial atención a las personas y a las relaciones.
También destacó su creatividad, capacidad de discernimiento y competencias profesionales, que ayudan a enriquecer la vida de las instituciones y a ampliar la mirada frente a los desafíos cotidianos.
Colaboración, escucha y diálogo
León XIV animó a las asociaciones a favorecer un ambiente basado en la colaboración, la escucha recíproca y la atención a quienes atraviesan situaciones difíciles.
Para el Papa, el diálogo debe ser el camino habitual para afrontar los problemas y conflictos que pueden surgir en el ámbito laboral. En el Vaticano, añadió, quienes colaboran con el ministerio del Sucesor de Pedro forman parte de una comunidad llamada a vivir la unidad y el servicio.
Una comunidad donde cada persona sea valorada
El Santo Padre concluyó invitando a construir una comunidad de trabajo en la que nadie sea utilizado ni dejado de lado, sino donde las personas se ayuden mutuamente y se reconozcan el valor y las capacidades de cada uno.
El mensaje recuerda que el trabajo, vivido desde la fe y el servicio, puede convertirse también en una forma concreta de construir fraternidad y bien común.
Fuente: Vatican News y Oficina de Prensa de la Santa Sede, 5 de octubre de 2026.