Lecturas martes 8 septiembre 2026
Primera lectura: Miqueas 5, 1-4
1. Y tú, Belén Efrata, pequeña entre los pueblos de Judá, de ti saldrá aquel que gobernará a Israel; sus orígenes se remontan a tiempos antiguos.
2. El Señor permitirá la espera hasta que dé a luz la mujer que ha de dar a luz; entonces sus hermanos volverán al pueblo de Israel.
3. Él se mantendrá firme y pastoreará a su pueblo con la fuerza del Señor y con la grandeza del nombre de su Dios.
4. Vivirán seguros, porque su grandeza llegará hasta los confines de la tierra, y él mismo será nuestra paz.
Palabra de Dios.
Respuesta: Desbordo de gozo con el Señor.
Yo confío en tu misericordia;
mi corazón se alegra porque tú me salvas.
Respuesta: Desbordo de gozo con el Señor.
Cantaré al Señor,
porque ha sido bueno conmigo.
Respuesta: Desbordo de gozo con el Señor.
18. El nacimiento de Jesucristo ocurrió de esta manera: María, su madre, estaba comprometida con José y, antes de vivir juntos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.
19. José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla públicamente, por lo que pensó dejarla en secreto.
20. Mientras consideraba esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María como esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo».
21. «Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
22. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Señor mediante el profeta:
23. «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emmanuel», que significa: Dios con nosotros.
Palabra del Señor.
Lecturas correspondientes a la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, 8 de septiembre de 2026. El texto bíblico se presenta en redacción propia, conservando el sentido de los pasajes indicados.
Reflexión de la lectura
Dios elige lo pequeño para realizar cosas grandes. Belén parecía insignificante, pero de allí surgiría una promesa de paz. La fiesta del nacimiento de María nos recuerda que muchas obras de Dios comienzan de manera silenciosa, casi escondida.
También nuestra vida puede contener comienzos que todavía no entendemos. La fe nos enseña a cuidar esos pequeños pasos con paciencia y confianza.
Reflexión del salmo
La alegría del salmo nace de la confianza. No es una alegría superficial, sino la certeza de sabernos sostenidos por la misericordia de Dios.
En esta fiesta mariana podemos pedir un corazón como el de María: capaz de confiar, agradecer y reconocer la presencia de Dios incluso antes de comprender completamente sus planes.
Reflexión del Evangelio
El Evangelio nos muestra a Dios entrando en la historia de una forma humilde y sorprendente. María acoge una misión que supera sus propios planes, y José aprende a confiar cuando no tiene todas las respuestas.
La fe no elimina la incertidumbre, pero puede enseñarnos a caminar con ella. Hoy podemos preguntarnos qué situación necesitamos poner en manos de Dios y qué paso concreto de confianza estamos llamados a dar.